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Palais de Glace

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2012 Artes Visuales
  Diploma al Mérito

Palais de Glace
Premio Konex 2012: Entidades de Artes Visuales


Inaugurado el 14/07/1910 como club social y pista de patinaje sobre hielo. En 1915 se convirtió en salón de baile, donde el tango era protagonista. Entre 1932 y 1954 fue ininterrumpidamente sede del Salón Nacional y sala de exposiciones, para luego, entre 1954 y 1960, funcionar como estudio anexo de los estudios centrales de Canal 7. En 1960 se convirtió definitivamente en sala de exposiciones, albergando el Salón Nacional y muestras grupales e individuales, de artistas nacionales y extranjeros. Se destacan en los últimos años exposiciones de León Ferrari; Carmelo Arden Quin y el grupo Madí (Argentina, Brasil y Uruguay); Ficus Repens; Proyecto Circular I, II y III; Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina; Jorge Demirjian; Cuba - La Revolución y La Habana contemporánea. Fotografías; dibujo contemporáneo de Croacia; Menos tiempo que lugar, artistas de Argentina, Alemania, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela; Laberinto de miradas / Colectivos fotográficos en Iberoamérica.

 

Biografía Ampliada

El edificio del Palais de Glace fue construido por José R. Rey y Besadre en los terrenos cedidos en concesión por la municipalidad de la ciudad de Buenos Aires. Fue inaugurado el 14 de julio de 1910 como pista de patinaje sobre hielo y club social.

A semejanza del Palais des Glaces de París, la pista de patinaje circular ocupaba el salón central y a sus alrededores se distribuían palcos y salones de tertulias. En el subsuelo del edificio se instalaron las máquinas que fabricaban el hielo que abastecía la pista, mientras que en el primer piso nuevos palcos, una confitería y un órgano completaban las instalaciones, cuyo techo abovedado culminaba en una cúpula con un gran lucernario central -que aún hoy se conserva- destinado a proporcionar luz natural a la pista de patinaje.

Al promediar la década de 1910, el Palais de Glace se convirtió en una elegante sala de baile con piso de roble para recibir al nuevo embajador de la cultura ciudadana: el tango.

Hacia fines del siglo XIX, los sitios habituales del tango en la ciudad de Buenos Aires eran las academias, los peringundines y, sobre todo, los burdeles. Asociado a la mala vida, “reptil de lupanar” en términos de Leopoldo Lugones, el tango demoró varios años en poder ingresar a los ámbitos familiares y entre los sectores más exclusivos de la sociedad para así incorporarse definitivamente a la vida ciudadana.

El Palais de Glace fue el protagonista de un capítulo central en la historia de esta incorporación. En 1912, el barón Antonio De Marchi, clubman y bon vivant, organizó en el Palais de Glace una velada trascendente para el futuro del tango. La orquesta típica al mando de Genaro Espósito, y las demostraciones del bailarín Enrique Saborido, sellaron el ingreso del tango a los salones de la alta sociedad porteña.

Ya convertido en salón de baile, el Palais de Glace recibió a algunas de las orquestas más importantes de la época, entre ellas las de Francisco Canaro  y  Roberto Firpo, y a los músicos Enrique Delfino y Juan Carlos Cobián. Enrique Cadícamo recordó en una de sus letras el esplendor del Palais de Glace, que por aquellos años tuvo a Carlos Gardel como uno de sus asiduos concurrentes. En la célebre madrugada del 11 de diciembre de 1915, una patota de “niños bien” provocó una pelea con Gardel y sus amigos, y el episodio culminó a unas cuadras del edificio con Gardel baleado en un pulmón.

En la década de 1920 se destaca la actuación de la orquesta de Julio De Caro como orquesta oficial del Palais de Glace, que sufrió por aquellos años algunos intentos de rebautización, primero como Vogue´s Club y luego como Cyros. Los últimos años de la década marcan el declive de su esplendor. Cuando en 1931 finaliza la concesión, el Municipio recupera el edificio y lo cede al Ministerio de Educación y Justicia para albergar a la Dirección Nacional de Bellas Artes.

El encargado de los trabajos de remodelación del edificio que comenzaron en 1931 fue el arquitecto Alejandro Bustillo. También artista y antiguo ganador del primer premio de pintura del Salón Nacional, Bustillo respetó la estructura original del edificio y aprovechó convenientemente las rotondas para convertirlas en salas de exposición. De 1934 son los tres grandes murales que decoran el interior del edificio, uno de ellos una alegoría representativa de las bellas artes, los otros dos representativos de artesanías argentinas como el cuero, la platería, la alfarería. De 1935 es la remodelación de la fachada que modificó radicalmente el aspecto exterior del Palais de Glace y que se conserva hasta el día de hoy.

En 1938 se realizó en el Palais de Glace una exposición de equipos de televisión, preanunciando lo que ocurriría entre 1954 y 1960, años en los que el Palais funcionó como estudio anexo de los estudios centrales de Canal 7, ubicados en Ayacucho y Posadas. Por tal motivo, en esos años el Salón se realizó en sitios diversos, como el Museo Nacional de Bellas Artes y los salones del Congreso de la Nación.

En 1960 el Palais de Glace vuelve a funcionar como sala de exposiciones albergando tanto el Salón Nacional como muestras grupales e individuales, de artistas nacionales y extranjeros.

Hay una historia que es paralela a la del Palais de Glace y que entronca más tarde con ella. Es la historia del Salón Nacional. En el año 1907 la Comisión Nacional de Bellas Artes aprobó una propuesta de creación de un Salón Anual de Pintura, Escultura, Arquitectura y Arte Decorativo, iniciativa que se pudo concretar en 1911. Si hacia el Centenario Argentina en general y Buenos Aires en particular no tenían una vida artística regular y organizada, la inauguración del primer Salón Nacional el 20 de septiembre de 1911 en el Pabellón Argentino ubicado en Arenales 687, supone un fuerte empuje para el desarrollo de las artes plásticas.

Concebido con la expresa voluntad de generar un ambiente artístico y de promover la formación de artistas y espectadores, rápidamente el Salón Nacional se convirtió en un lugar de referencia, en un espacio de consagración y legitimación con una fuerte capacidad para generar movimiento artístico desde sus orígenes.

El Salón Nacional, junto con las oficinas de la Dirección Nacional de Bellas Artes,  funcionó hasta el año 1931 en el edificio del Pabellón Argentino, hasta que en 1932 éste tuvo que ser demolido para la remodelación de la Plaza San Martín. A cambio de ese edificio, el Municipio cedió el Palais de Glace a la Dirección Nacional de Bellas Artes para su funcionamiento. El 21 de septiembre de 1932 se inauguró allí el XXII Salón Nacional de Bellas Artes, y hasta 1954 el Palais de Glace fue ininterrumpidamente sede del Salón Nacional y sala de exposiciones.

A lo largo de su historia, el Salón Nacional de Artes Visuales ha tenido modificaciones que le permitieron adaptarse a las nuevas tendencias: en la actualidad, abarca las disciplinas de pintura, escultura, grabado, dibujo, cerámica, arte textil, fotografía y nuevos soportes e instalaciones, incrementándose todos los años la participación de artistas de todo el país.

El Patrimonio Artístico del Palacio Nacional de las Artes – Palais de Glace – está conformado, principalmente, por los Grandes Premios y Primeros Premios Adquisición de este certamen. A esto se suman los frescos realizados en el interior del edificio por la escuela de Alfredo Guido en 1934, donaciones nacionales e internacionales,  y otras adquisiciones.

El Salón Nacional se desarrolla en el Palais de Glace junto con las actividades de su programación anual. En los últimos años, ambos programas conviven y se recrean acompañando el desarrollo y las tendencias del arte argentino e internacional. La programación apunta a la integración de producciones y públicos diversos impulsando el trabajo en conjunto con distintos organismos y artistas del todo el país.

En los últimos años, nuevos espacios multidisciplinarios se han incorporado al Palais de Glace. Kino Palais, el espacio de artes audiovisuales, propone una programación que abarca desde el documental periférico al cine de autor, desde el video de creación al cine experimental. El ciclo de conciertos Música al atardecer, organizado por la Dirección Nacional de Artes de la Secretaría de Cultura de la Nación, ofrece los domingos por la tarde conciertos de tango, folklore y jazz. En este espacio también se contemplan actividades destinadas a chicos y familias.