Nació el 08/03/1941 en La Plata. Estudió de 1956 a 1958 dibujo y grabado en la Escuela de Bellas Artes. Desde entonces manejó de manera eximia la técnica del dibujo, que cultivó tempranamente a través de un expresionismo figurativo. En esa época se interesó ya por la Bauhaus y toda la tradición geométrica del siglo XX. Empezó a exponer en Buenos Aires en 1966, y en 1974 se mudó a vivir a esta ciudad. En 1973 obtuvo el Premio Marcelo De Ridder con una obra similar a la que analizamos, pero con la figura de un cerdo. Luego, expuso durante el mismo año en la Galería Carmen Waugh. Estos acontecimientos señalan su lanzamiento a través de la pintura en el tema elegido por el artista: el paisaje. En 1975 recibió la Beca F. Romero, viajando a Milán, en donde enfocó su método hacia un mayor rigor nacional en la estructuración de la forma, y la geometría, aunque aparece investida de paisaje. El resultado no es racional de modo absoluto, pues consigue un clima extraño producto de la confluencia de distintas tradiciones, donde la vivencia de lo americano también está presente.
En Paisaje de 1974, encontramos un triple protagonismo entre los reducidos elementos utilizados por el artista, constituido por paisaje (hierba, pasto), por cielo y por un fragmentado y enigmático personaje. Luego, presenta el recurso del cuadro dentro del cuadro, que no es nuevo dentro de su repertorio y que seguirá presente de diversas maneras en su obra posterior.
De Marziani ha realizado de modo sistemático investigaciones formales en torno al tema del paisaje. El rasgo unitivo de las distintas etapas, aunque con distintos tratamientos será el pasto, que Elena Oliveras describe como "microforma (que) carecerá de valor anecdótico (...) es sólo 'pretexto' para concretar una particular problemática visual". Ciertamente desde el paisaje este artista se dirige hacia procedimientos abstractos de inquirir el mundo a través de un orden.
Es entre fines de 1972 y 1973 que De Marziani comienza con el tema del paisaje. Y es hasta 1975 que se va a mantener la figura. La intención del artista al desterrarla es eliminar todo vestigio de anécdota. Por esto señalamos que Paisaje es una obra de un período de transición. Existe, por una parte, la adscripción a un género artístico tradicional y, por otra, una propuesta que se opone en lo formal a dicha tradición. Da una versión nueva.
Hay, además, un equilibrio entre lo estático y lo dinámico. El enigma que guarda esa figura que ingresa al cielo y al hacerlo desaparece es parte de ese juego móvil. En el mismo sentido, y al compararlo con obras posteriores, el pasto es largo y sugiere una cierta violencia. Existe todavía una falta de sosiego.
Hugo de Marziani nació en La Plata. Estudió de 1956 a 1958 dibujo y grabado en la Escuela de Bellas Artes. Desde entonces manejó de manera eximia la técnica del dibujo, que cultivó tempranamente a través de un expresionismo figurativo. En esa época se interesó ya por la Bauhaus y toda la tradición geométrica del siglo XX. Empezó a exponer en Buenos Aires en 1966, y en 1974 se mudó a vivir a esta ciudad. En 1973 obtiene el Premio Marcelo De Ridder con una obra similar a la que analizamos, pero con la figura de un cerdo. Luego, expone durante el mismo año en la Galería Carmen Waugh. Estos acontecimientos señalan su lanzamiento a través de la pintura en el tema elegido por el artista: el paisaje. Desde 1975 en que el artista hace una estadía en Milán por la Beca F. Romero enfoca su método hacia un mayor rigor racional en la estructuración de la forma, y la geometría, aunque aparece investida de paisaje, es la base de la labor. El resultado no es racional de modo absoluto, pues consigue un clima extraño producto de la confluencia de distintas tradiciones, donde la vivencia de lo americano también está presente.
Mercedes Casanegra