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La porteña en el templo o La porteña en la iglesia o Retrato de Rosa Lastra, 1842

Monvoisin, Auguste Raymond Quinsac De

Óleo sobre tela, 156 x 142 cm

Biografía:

Monvoisin, Auguste Raymond Quinsac De (1790-1870)
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La porteña en el templo o La porteña en la iglesia o Retrato de Rosa Lastra, 1842
Óleo sobre tela, 156 x 142 cm
Colección Bonifacio del Carril, Buenos Aires

Raymond Quinsac Monvoisin (1790-1870) ha sido uno de los pintores que plasmaron en sus obras aspectos y personajes de la sociedad de la época de Rosas.
Nacido en Burdeos, fue condiscípulo de Eugene Delacroix en el taller de Pierre Narcisse Guérin, artista de estética neoclásica.
Distintos factores impulsaron a Monvoisin a abandonar Europa. Respondiendo a una invitación del gobierno chileno para fundar una Academia de Bellas Artes en Santiago, se embarca rumbo a América a fines de mayo de 1842.
Debido al mal tiempo la nave en que realiza la travesía debe hacer una escala en Montevideo y desde allí se traslada por tierra a Buenos Aires.
Sólo tres meses permanece en nuestra ciudad, pero es durante este tiempo cuando pinta algunas de sus mejores obras, entre las que se cuenta La porteña en el templo.
En una nota publicada en La Nación en 19603, Bonifacio Del Carril relata la historia del cuadro y aporta valiosos datos acerca de la dama retratada.
Domingo Lastra y su hijo mueren degollados en Chascomús, en la derrota de la conjura que, contra la política rosista, se había planificado en 1839. Tres años más tarde, Rosa Lastra, hija y hermana de las víctimas, de acuerdo a una antigua usanza española, aún guardaba luto. Concurría frecuentemente a orar a la iglesia y, en varias oportunidades, comprobó que la observaban. Monvosisin, con mirada de artista extranjero, era quien estudiaba aquella escena para recrearla en la tela.
La equilibrada composición triangular de la obra está definida por la figura femenina, contundente y lineal.
Un intenso juego de valores conforma esta imagen central. Su oscura vestimenta subraya la luminosidad de las manos y del rostro, enmarcado por la negra caballera.
La alfombra sobre la que se sentaban o arrodillaban las damas en la iglesia, era transportada por un esclavo, personaje representado a espaldas de la orante.
Esta pintura, junto a El gaucho federal y El soldado de Rosas, fue realizada para el barón Enrique Picolet d'Hermillon, cónsul general del reino de Cerdeña en Buenos Aires. Probablemente, habría sido el barón d'Hermillon quien presentó al artista ante Juan Manuel de Rosas.
Monvoisin abandonó presurosamente nuestra ciudad. "...Trabajé mucho y retraté a ese famoso Rosas... Temí caer bajo sus golpes por una circunstancia independiente de mi voluntad y partí en secreto...".
Permanece en Chile hasta 1857, año en que retorna definitivamente a Francia, donde muere el 26 de marzo de 1870.

Patricia Laura Giunta