| |
Comentario extraído del libro "100 Obras Maestras 100 Pintores Argentinos"
En este cuadro, el espectador se enfrenta a una organización rigurosa de tres cuadrados, incluidos uno dentro del otro, de los cuales los dos externos presentan ilustraciones y textos de antiguos libros de medicina, con operaciones y cuerpos heridos, estigmatizados. El del fondo está además cubierto por un vinílico transparente
-que hace las veces de una piel protectora- parcialmente recorrido por grafismos. En la zona central un ser humano se abre las entrañas para mostrar o entregar algo de sí que es fundamental y da sentido a su vida y a su muerte. Como dice Merleaux-Ponty: "es prestando su cuerpo al mundo que el pintor cambia el mundo en pintura". El artista-hombre debe indagar sobre las preguntas basilares de la existencia, en eso consiste el sentido de su creación. Sus heridas son instrospecciones dolorosas para iluminar, ver o dar aquello que se resiste a ser iluminado, visto o entregado.
Médici transforma el espacio de la obra en lugar de reflexión. Aparece lo caótico y lo organizado, la idea de muerte pero también de renacimiento y vida a través de la creación, porque como dice Lacan "si hay carencia para dar lo que hay que dar, siempre queda el recurso de dar otra cosa".
La obra de Médici -siempre antropocéntrica- da vueltas sobre los temas del erotismo y la muerte. Su aparente desaliño, subraya la idea de fragilidad de la existencia, de la precariedad, de esas huellas o testimonios que el hombre deja a su paso. La sensación trágica proviene de las provocación a enfrentar problemas de sentido último que el hombre prefiere eludir. La ambigüedad y lo absurdo nos acechan, la soledad y la angustia acosan al ser humano en el mundo contemporáneo. El Memento mori de Médici no es fatalista, es sólo una toma de conciencia ya que -como decía Heidegger- "el gusto de las cosas de las vida está estrechamente ligado a su precariedad y provisionalidad, a su nacer y perecer".
Esta obra puede considerarse antecedente de las dos últimas instalaciones que presentó Médici La lección de anatomía
y Enseña tus heridas de 1993 y 1994 respectivamente. En ellas aparece la cita histórica- Mantegna, Rembrandt, Beuys, Durero- como le es habitual, así como textos que juegan formal y connotativamente.
El tema del cuerpo lacerad, estigmatizado, figura ya en la serie de las Crucifixiones presentada en 1987.
La representación del cuerpo como escenario de la vida y la muerte, del placer y el dolor, del ritual y el sacrificio, se nutre de su conocimiento de antiguas religiones, pero nunca cede en él pictórico ante lo conceptual. Lo agónico en Médici, incluye su lucha con la materia y jamás da lugar a la idea desencarnada.
Nelly Perazzo
|
|